1
Primer dolor
La profecía de Simeón
Pasaje bíblico · Lucas 2, 21-35
“Este niño está destinado para que unos caigan y otros se levanten… y a ti, una espada te atravesará el corazón”.
Meditación
María, por el dolor que sentiste cuando Simeón anunció que una espada atravesaría tu alma, aceptaste con obediencia el destino de tu Hijo por nuestra salvación. Ayúdanos a recibir con valor los dolores que la vida nos trae.
Preces: 1 Padre Nuestro · 7 Ave Marías · 1 Gloria al Padre
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
2
Segundo dolor
La huida a Egipto
Pasaje bíblico · Mateo 2, 13-15
“Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto… porque Herodes va a buscar al niño para matarlo”.
Meditación
Virgen María, por las penalidades que sufriste al huir tan lejos siendo tu Hijo tan pequeño, te unes al dolor de los perseguidos. Danos un corazón libre para entregar nuestros dolores y encontrar consuelo en la victoria final de Dios.
Preces: 1 Padre Nuestro · 7 Ave Marías · 1 Gloria al Padre
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
3
Tercer dolor
La pérdida de Jesús en el Templo
Pasaje bíblico · Lucas 2, 41-51
“Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados”.
Meditación
Por las lágrimas que derramaste durante tres días de búsqueda, María, intercede por nosotros. Si alguna vez perdemos a Jesús por el pecado, ayúdanos a encontrarlo de nuevo en el sacramento de la reconciliación.
Preces: 1 Padre Nuestro · 7 Ave Marías · 1 Gloria al Padre
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
4
Cuarto dolor
El encuentro de Jesús camino al Calvario
Pasaje bíblico · IV Estación del Vía Crucis
Jesús carga con su cruz y se encuentra con su Madre en la Vía Dolorosa.
Meditación
María, al ver a tu Hijo cargado con nuestras culpas, le ofreciste un bálsamo de fidelidad con tu mirada. Enséñanos a sufrir en silencio y a reconocer a Jesús en nuestros hermanos que sufren injusticias o enfermedades.
Preces: 1 Padre Nuestro · 7 Ave Marías · 1 Gloria al Padre
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
5
Quinto dolor
La crucifixión y agonía de Jesús
Pasaje bíblico · Juan 19, 23-30
“Junto a la cruz de Jesús estaba su madre… Jesús dijo: ‘Mujer, ahí tienes a tu hijo’. Luego dijo al discípulo: ‘Ahí tienes a tu madre’”.
Meditación
Al pie de la cruz, María, recibiste la herencia de ser nuestra Madre. Por el dolor de ver morir a tu Hijo para darnos vida, concédenos la fortaleza para estar junto a la cruz de los que hoy sufren.
Preces: 1 Padre Nuestro · 7 Ave Marías · 1 Gloria al Padre
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
6
Sexto dolor
El descendimiento de la cruz
Pasaje bíblico · Marcos 15, 42-46 y Juan 19, 32-34
Un soldado le atravesó el costado con una lanza… José de Arimatea descolgó el cuerpo y lo envolvió en una sábana.
Meditación
Virgen Dolorosa, recibiste en tus brazos el cuerpo inerte de tu Hijo, sintiendo en tu corazón el golpe de la lanza. Te pedimos que intercedas por nuestras dificultades y nos permitas unir nuestros dolores a la pasión de Cristo para nuestra conversión.
Preces: 1 Padre Nuestro · 7 Ave Marías · 1 Gloria al Padre
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
7
Séptimo dolor
La sepultura y la soledad de María
Pasaje bíblico · Juan 19, 38-42
“Depositaron allí el cuerpo de Jesús… y se corrió la losa”.
Meditación
María, te quedaste sola y llena de aflicción tras el entierro, pero mantuviste la llama viva de la esperanza en la resurrección. Danos perseverancia en la oración y la seguridad de que ninguna fuerza puede separarnos del vínculo con Dios.
Preces: 1 Padre Nuestro · 7 Ave Marías · 1 Gloria al Padre
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.